EL MASHIAJ

1. El no da, sino solo lo que verdaderamente deseamos.
2. Cuando mi deseo está basado en mi necesidad, éste desaparece junto con ella.
3. En este caso, mi placer está en mí, mientras es abastecida mi necesidad.
4. Hay varios tipos de personas: 


  • Los que reciben sin sentir que alguien les está dando.
  • Los que ya tienen conciencia de ser receptores y esa conciencia les incomoda, les da vergüenza.
  • Los que esa incomodidad o vergüenza los hace dar, solamente para eliminar su malestar.
  • Los que su conciencia de recibir genera gratitud. Gratitud que llega a relacionarse con el dador con una actitud de santidad.

Kadosh y Tumá son dos maneras de relacionarse con el Eterno: Con conciencia o sin ella.

5. Lo que verdaderamente agrada al Eterno es la satisfacción con que recibimos su dádiva.

6. La clave es hacer de nuestra recepción una dádiva, un acto de otorgamiento. Entonces al recibir, damos.

7. Cuando la base o fuente de nuestro deseo de recibir-dar, está en nuestras necesidades egoístas, nuestra capacidad de recibir-dar, es igualmente finita.

8. La solución es buscar una fuente de deseo infinito, y otros medios de satisfacción, la fuente correcta es la alegría del Eterno, cuando recibimos placenteramente de El, entonces la fuente de nuestro placer sería El y no lo que nos dé, entonces tendremos una fuente de deseo infinito como El y entonces nuestro recibir-dar será infinito.

9. Entre más grande es El para mí, más grande será mi deseo de dar.

10. El Conocimiento es proporcional a Su revelación.

11. Cuanto mayor sea su revelación a mi, mayor será mi placer de recibir-dar. 

Porque cuanto más respeto yo tenga por El, más placer habrá en mí al recibirdar, y entonces mayor placer El recibirá de mí.

12. Entonces al recibir Su grandeza y no nuestras necesidades, y con esa grandeza se revela el deseo en nuestro corazón de causarle placer con el recibir-dar, entonces nuestro deleite está fundamentado en Su grandeza que El nos revela, y no nuestras necesidades egoístas.

13. La voluntad de otorgar es propio del hombre y no de El, voluntad que es posible crear solo después que El se revele. Esto significa que al fin de lograr la autoindulgencia permanente en la que al recibir un placer egoísta el hambre no cesará, sino que aumentará por esa recepción, debe formarse una necesidad nueva, la que llamaremos “la Voluntad de sentir a quien otorga”.

14. Además de recibir, el hombre tendrá que desarrollar el sentido de grandeza del que le está otorgando, el descubrimiento del anfitrión y de los manjares por lo tanto llegan a ser lo mismo, es decir, el placer mismo crea conciencia acerca del que otorga, éste, la comida y los atributos del que otorga son uno y los mismos.

15. El fin último es que el hombre (huésped) desarrolle por sí mismo en la relación esa “Voluntad de sentir a quien otorga”, y es esa voluntad el mérito por el cual, el podrá hacerse ejad con los manjares que recibe, con el anfitrión y su grandeza.

16. Todo lo previamente dado por el Eterno, lo que inicialmente solo satisfacía el deseo egoísta, fue solamente para atraer al hombre a este nivel. Nivel en el que el hombre tenía que llegar voluntariamente, al darse cuenta de la vanidad de su existencia en los niveles primarios.

17. Finalmente este nivel de revelación será la única que satisfaga el hombre.

18. Finalmente el huésped llegará a ser anfitrión también.

18 PASOS DE UNA RELACIÓN CON EL ETERNO

1. El no da, sino solo lo que verdaderamente deseamos.
2. Cuando mi deseo está basado en mi necesidad, éste desaparece junto con ella.
3. En este caso, mi placer está en mí, mientras es abastecida mi necesidad.
4. Hay varios tipos de personas: 


  • Los que reciben sin sentir que alguien les está dando.
  • Los que ya tienen conciencia de ser receptores y esa conciencia les incomoda, les da vergüenza.
  • Los que esa incomodidad o vergüenza los hace dar, solamente para eliminar su malestar.
  • Los que su conciencia de recibir genera gratitud. Gratitud que llega a relacionarse con el dador con una actitud de santidad.

Kadosh y Tumá son dos maneras de relacionarse con el Eterno: Con conciencia o
sin ella.

5. Lo que verdaderamente agrada al Eterno es la satisfacción con que recibimos su dádiva.

6. La clave es hacer de nuestra recepción una dádiva, un acto de otorgamiento. Entonces al recibir, damos.

7. Cuando la base o fuente de nuestro deseo de recibir-dar, está en nuestras necesidades egoístas, nuestra capacidad de recibir-dar, es igualmente finita.

8. La solución es buscar una fuente de deseo infinito, y otros medios de satisfacción, la fuente correcta es la alegría del Eterno, cuando recibimos placenteramente de El, entonces la fuente de nuestro placer sería El y no lo que nos dé, entonces tendremos una fuente de deseo infinito como El y entonces nuestro recibir-dar será infinito.

9. Entre más grande es El para mí, más grande será mi deseo de dar.

10. El Conocimiento es proporcional a Su revelación.

11. Cuanto mayor sea su revelación a mi, mayor será mi placer de recibir-dar. 

Porque cuanto más respeto yo tenga por El, más placer habrá en mí al recibirdar, y entonces mayor placer El recibirá de mí.

12. Entonces al recibir Su grandeza y no nuestras necesidades, y con esa grandeza se revela el deseo en nuestro corazón de causarle placer con el recibir-dar, entonces nuestro deleite está fundamentado en Su grandeza que El nos revela, y no nuestras necesidades egoístas.

13. La voluntad de otorgar es propio del hombre y no de El, voluntad que es posible crear solo después que El se revele. Esto significa que al fin de lograr la autoindulgencia permanente en la que al recibir un placer egoísta el hambre no cesará, sino que aumentará por esa recepción, debe formarse una necesidad nueva, la que llamaremos “la Voluntad de sentir a quien otorga”.

14. Además de recibir, el hombre tendrá que desarrollar el sentido de grandeza del que le está otorgando, el descubrimiento del anfitrión y de los manjares por lo tanto llegan a ser lo mismo, es decir, el placer mismo crea conciencia acerca del que otorga, éste, la comida y los atributos del que otorga son uno y los mismos.

15. El fin último es que el hombre (huésped) desarrolle por sí mismo en la relación esa “Voluntad de sentir a quien otorga”, y es esa voluntad el mérito por el cual, el podrá hacerse ejad con los manjares que recibe, con el anfitrión y su grandeza.

16. Todo lo previamente dado por el Eterno, lo que inicialmente solo satisfacía el deseo egoísta, fue solamente para atraer al hombre a este nivel. Nivel en el que el hombre tenía que llegar voluntariamente, al darse cuenta de la vanidad de su existencia en los niveles primarios.

17. Finalmente este nivel de revelación será la única que satisfaga el hombre.

18. Finalmente el huésped llegará a ser anfitrión también.

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Recursos: El Mashiaj

El justo es el fundamento del mundo y el medio por el cual las almas pueden elevarse.
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EL MASHIAJ

INFORMACIÓN IMPORTANTE SOBRE EL MASHIAJ

Pero la pregunta insidiosa es: si el hombre fue penado con la necesidad de perseguir lo material, ¿cómo podrá entonces alcanzar la espiritualidad? Y más problemático aún, ¿Qué hay de aquellos que sucumben a sus deseos físicos y a las tentaciones, haciendo que el hombre y la humanidad se hundan más aún en el materialismo?


Si, en su mismo primer día de vida, Adán y Eva fueron incapaces de mantener una existencia espiritual, ¿habrá entonces alguna posibilidad de que alguien pueda, alguna vez, ascender del abismo en el que se ha hundido la humanidad?

¿Sucedió eso alguna vez? Y si así fuera ¿será posible que toda la humanidad pueda lograrlo?

De hecho, su presencia (Mashiaj) ya está aquí y todos podemos sentirla, si así lo elegimos.

«Tal como sucedió durante el Éxodo de Egipto, Dios hará milagros». (Zohar I, 261b) El Zohar enseña que los milagros acaecidos en Egipto provenían de la cuarenta y nueve ava Puerta de la Comprensión, el nivel más alto que alguien pueda ser capaz de percibir mientras se encuentre en este mundo.



Pero aquellos milagros que ocurran en la Era Mesiánica emanarán de la Puerta Cincuentava, del nivel más alto. En esa era de milagros, Dios se revelará para que todos puedan verlo. «El no se ocultará y tus ojos verán a tu Maestro» (Isaías 30.20).

Esto significa que aunque el hombre sea corporal, podrá ver lo espiritual. ¡Y su misma corporeidad será transformada!

Para guiarnos a través de este laberinto, nuestras discusiones se basarán en la premisa de que ya nos encontramos en los días de Mashiaj y que podemos afirmar la presencia de Mashiaj en el mundo. Estamos por lo tanto, finalmente en los Días del Mashiaj. El odio, la envidia, la ira, la arrogancia y todas las otras malas características serán eliminadas del mundo.

Pero el Mashiaj fue creado y preparado para esta misión, aun antes de la Creación del mundo (Pesajim 54 A). No puede ser elegido por el hombre, pues él fue designado por Dios para cumplir con su misión.

Como veremos más abajo al tratar el tema de la Creación y de la subsiguiente “Caída del hombre”, el alma del Mashiaj se halla enraizada en el más alto de los niveles, el nivel de Kéter (Atik).

Esto es algo absolutamente necesario pues Mashiaj deberá ser capaz de trascender todo y todas las cosas del mundo, incluyendo especialmente todo el mal perpetrado, para ratificar y perfeccionar a toda la humanidad.

Por lo tanto, pese al abuso que deberá sufrir y soportar, se elevará por sobre todo ello y su liderazgo mostrará el sendero de la honestidad y de la integridad, sendero que seguirá toda la humanidad. El Mashiaj alcanzará la más perfección.

Y luego agregó: Una columna de eleva de la tierra al cielo y su nombre es el justo, Tzadik. Si hay justos en la tierra, ésta se fortifica, si no, se debilita y el mundo no puede subsistir. Sobre él se apoya el mundo entero, de ahí que se diga “el justo es el fundamento del mundo”. Sin fundamentos nada es estable.

Si el universo existiera un solo justo, éste haría lo indecible y hasta sufriría para mantenerlo en vilo, viviente. Así es, el justo es un fundamento. Esa es la razón por la cual hay que recurrir a él para elevarse…

El Santo Bendito sea, posee un único justo en el mundo, al que ama porque es el fundamento del universo y lo mantiene en su sitio. Dios lo alimenta, lo hace germinar, lo educa y preserva.

 

Es amado y querido arriba, y querido y amado abajo. Es imponente y majestuoso arriba, imponente y majestuoso abajo; bello y agradable arriba, y bello y agradable abajo. Es el fundamento de todas las almas.

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Recursos del Estudio: El Mashiaj

«El justo es el fundamento del mundo. Sin fundamentos nada es estable. Es el fundamento de todas las almas.»
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